sábado, 10 de mayo de 2025

La lechuza que sabía razonar

LA LECHUZA QUE SABÍA RAZONAR o cuando las respuestas matan las preguntas

Cuento infantil. Del libro El monte era una fiesta, de Gustavo Roldán

-¿Cómo será un elefante? -preguntó la urraca.

-No sé qué les ha dado a todos por los elefantes - dijo lechuza -. Y cualquiera se pone a opinar. Ya me enteré que por ahí un sapo anda diciendo que él sabe cómo son los elefantes.

-¿Y no sabe Doña lechuza?

-¿Que va a saber m'hijita? ¿No ve que eso es pura imaginación?

-¿Y usted sabe, doña lechuza?

-¡Claro! ¡Yo sé muchas cosas! Y eso me autoriza a decir cómo es un elefante. Se lo voy a dibujar amiga urraca, para que usted también lo sepa.

Y agarró un palito para dibujar en el suelo, diciendo: -Lo fundamental es Saber Razonar. Esa es la fórmula. Ra-zo-nar, Yo sé algunas cosas sobre los elefantes, mire usted:

1º- Vive en el África,

2º- Se usa como animal de transporte,

3º- Es enemigo de los tigres,

4º- Corre de una manera poco elegante,

5º- Come las hojas altas de los árboles.

-No veo nada claro en todo eso - dijo la urraca - No me lo puedo imaginar.

-No hay que imaginar, m´hijita, no hay que imaginar. Hay que Ra-zo-nar. Ese es el secreto del conocimiento. Y ahora le dibujo un elefante. Por todo lo que dije es así:

-¡Quién lo hubiera dicho! -dijo la Urraca-. Por fin conozco un elefante!

 -Todo es mérito de un profundo razonamiento y una simplísima deducción. Yo, m`hijita, le dí todos los elementos.

-Pero a mí no me dice nada que viva en el África o que corra de manera poco elegante-

-Y, sin embargo eso dice mucho, El África es un lugar donde hace calor, y entonces, no puede ser animal todo lleno de pelos largos. Y corre de una manera poco elegante por algo muy evidente, por tener las patas de adelante más largas que las de atrás. ¿O cree que puede tener unas enormes patas gordas?

-¡Quién lo hubiera dicho! - Dijo la urraca mirando atentamente el dibujo. - Así que tiene el cuerpo como un caballo y un cogote largo, largo.

- Seguro. Y todo eso ya estaba explicado antes.

- No me acuerdo, doña lechuza.

- Ah, m' hijita. Hay que razonar más seguido. ¿No le dije que era un animal de transporte? Por eso es así, para que lo puedan ensillar como a un caballo, ¿O usted cree que a un animal le van a poner una casilla encima?

- Ya veo, ya veo. Eso sí. Pero, ¿y las manchas de tigre?

- También lo dije: un elefante es un enemigo del tigre. Y ya se sabe, el mayor enemigo es el que más se parece a uno mismo. Entonces éste debe ser un animal que tiene manchas como el tigre, y el tigre se enoja cuando lo ve, ¿Está claro? Jamás podría ser de color gris.

- Sí, sí. Pero ese cogote tan largo. Eso sí que no entiendo.

-Y es lo más simple y no podría ser de otra manera. Atienda, m'hijita, y aprenda a deducir. Yo dije que se alimentaba de las hojas de los árboles...

-Y yo me imaginé un monito, que también come los brotes altos de los árboles.

-Bien imaginado. Muy bien Imaginado. Pero mal razonad o. Si este elefante tiene patas como un caballo, no puede trepar a los árboles. ¿Y cómo podría hacer? De una sola manera: con un cuello muy pero muy largo. ¿O usted cree que puede tener una trompa larga para cortarlos?

- ¡Quién lo hubiera dicho: Amiga lechuza usted me ha dado una gran lección. Ahora sé cómo es un elefante.

Por  favor m'hijita. Para mí es un placer enseñar -dijo la lechuza-. Y ya sabe, cuando necesite algo. No tiene más que venir a preguntarme. Yo tengo una respuesta para Todo.


GUSTAVO ROLDÁN

Nació en Sáenz Peña, una provincia del Chaco el 16 de agosto de 1935 y falleció en Buenos Aires el 3 de abril de 2012.

Licenciado en Letras Modernas de la Facultad de la Universidad Nacional de Córdoba. Escritor y director de colecciones de libros para chicos; coordinador de talleres literarios de escritura y reflexión, de grupos de trabajo sobre Literatura infantil, de talleres y encuentros con chicos en escuelas y bibliotecas de todo el país.

Fue Profesor de Literatura Castellana, Hispanoamericana y Argentina. Colaboró con cuentos en las revistas Humi y Billiken.

Fue Jurado de múltiples concursos literarios argentinos y del Premio Casa de Las Américas, Cuba, 1989.

Entre sus obras publicadas figuran: El monte era una fiesta, Historia de Pajarito Remendado, Cada cual se divierte como puede, Pedro Urdemales y el árbol de plata, El carnaval de los sapos, Cuentos del zorro, Cuentos de Pedro Urdemales, La leyenda del Bicho Colorado, Prohibido el elefante, Sapo en Buenos Aires, La canción de las pulgas, Todos los juegos el juego, La venganza de la hormiga, Cuentos con pájaros, Dragón, Manual de humor. Chistes callejeros, Historias del piojo, El carnaval de los sapos.

Recibió numerosos premios y distinciones, como Primer Premio Concurso Internacional de cuentos para niños; Premio Periquillo, México, 1979; Premio al mérito/obra total, Fundación Konex, 1994. Segundo Premio Nacional de Literatura, Rubro Literatura Infantil, 1995 por Todos los juegos el juego y Premio Fondo Nacional de las Artes, Programa Creación Concurso Becas Nacionales, 1995.


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